“NO” A LA REVISTA CHARLIE HEBDO

Inmediatamente después del asesinato se ha puesto de moda proclamar: “Je suis Charlie”. Pasados cuatro días parecería que se pone de moda decir “Je ne suis pas Charlie”. En mi descargo puedo decir que escribí al segundo día de venir escuchando los “Je suis Charlie”, y antes de encontrar en la red varios artículos “Je ne suis pas Charlie”.

charlie hebdo

Yo no soy Charlie porque quisiera ser respetuoso con los que piensan diferente a mí. Cierto que quien protesta contra la religión islámica tiene derecho a hacerlo, pero que lo haga con respeto. No está bien hacerlo con ironía, lastima la dignidad de otros humanos.

Si alguien en mi país hiciera lo que ha hecho Charlie en Francia y le mataran como le mataron, tampoco estaría yo completamente del lado del Charlie Boliviano. Un país laicista tiene el derecho de opinar sobre las religiones y debe brindar esa posibilidad, esa libertad, cierto, absolutamente cierto, pero no se debe ocultar detrás de la libertad de expresión la discriminación negativa.

Son asesinos, cierto, y estoy de acuerdo con la acción de ir en contra de la religión islámica que prepara yihadistas agresivos. Pero valerse de la libertad de prensa para justificar la humillación, es sembrar el terror. La actitud de la revista es también terrorista. ¿No? Toda interacción tiene dos participantes, y todo sistema comunicacional cabe en una estructura en la que el movimiento de un elemento mueve al otro elemento: ambos son interdependientes.

Mira, has nacido en un país de esos que llamamos árabes, tus padres te han enseñado la doctrina. Y sabes que Alá es tu Dios y Mahoma su profeta, es tu realidad. Viajas a Francia por algún motivo y encuentras que allí un hebdomadario muy popular entre la gente no deja de burlarse de tu religión, aunque no sea la única de la que se mofa. Te sientes ofendido. Tu familia, tu gente, tu país están por detrás de ti, y te duele, te sientes maltratado, discriminado negativamente. Nunca formaste parte de fuerzas de choque de tu religión, pero la molestia es evidente y muy profunda.

Francia es otra cultura, otro país, y en su territorio la revista es muy popular y bien vista y acogida; que todos sus ciudadanos o la mayoría de ellos estén ejerciendo su derecho en un país laico, es algo aceptable y deseable desde el punto de vista de la organización democrática, pero ni Francia, ni Europa pueden usar el chiste sin riesgo de ser irrespetuosos. La revista es irrespetuosa, y no está bien que tenga esa línea.

No justifico el adoctrinamiento islamista como tampoco el adoctrinamiento de niños para que sean católicos. Está mal envilecer la mente del niño con historias frustrantes y alejadas del proceso histórico y que están fuera de la realidad social, no está bien decirles que amarse es un pecado y que deben esperar un paraíso celestial si no se oponen al poder dominante, todo esto es claramente malo.

En Francia muchísimos ciudadanos franceses son ateos o despreocupados por las doctrinas religiosas. La revista reflejaba ese descreimiento y así tenía más ventas. Como expresión del sentir mayoritario la línea editorial es también un cálculo mercantilista: me burlo de los que creen en Alá y Mahoma, en tonterías y que para colmo están dispuestos a morir por esos dioses y sus organizaciones religiosas y también a cometer matanzas salvajes, y así vendo más.

Yo soy ateo también, como ya se habrá notado, pero vivo en un país de cultura diferente a la dominante en los países “civilizados”, es decir, en medio de una cultura no dominante en el contexto global. En mi país hay mucha gente que cree en la diosa Pachamama y otros dioses protectores y benefactores. Como ateo sé que no existen seres puramente espirituales, pero no estaría bien que me burlara de estos mis compatriotas porque son mis hermanos, no sólo por bolivianos, sino por cercanía. Además, algunos de ellos son mi sangre. ¿No son los franceses también aldeanos?

La frase de moda ahora parece ser: “Sí a la libertad de expresión pero yo no soy Charlie”.

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OPRESORES Y OPRIMIDOS

Cuando una persona tiene dominio sobre otra persona, o cuando es una sociedad la que tiene dominio sobre otra sociedad, las reacciones psicológicas de los actores de tal circunstancia entre humanos dominados y dominadores, son, naturalmente consecuentes, tienen relación con la circunstancia social que viven. El dominador se siente invencible y el dominado se siente impotente. La repetición en el tiempo de esa relación en que uno siempre vence y el otro siempre pierde se marca en la psicología de tales actores sociales.

El sometido se siente menos apto, llega a creer que el sometedor es, por naturaleza, superior; el sometedor acumula victorias y llega  a creer que él es naturalmente superior, se siente y se cree destinado por la naturaleza a aprovecharse del sometido. Éste, el sometido, acepta que es así, se somete con resignación, diríamos que hasta con convicción; se imagina que es menos apto, que su cuerpo es de menor calidad, piensa que el sometedor es más fuerte físicamente, más inteligente y más sensible a las emociones artísticas, termina convenciéndose de que es natural y hasta bueno que sea siempre el otro el ganador. Tan convencido está el sometido de que las cosas deben de ser así, de que ésa es la realidad, que si alguien llega a poner en duda la superioridad del sometedor es capaz de indignarse, renegar, protestar, hace esfuerzos por demostrar que el sometedor es superior, y hasta luchar y arriesgar su propia vida para dejar demostrado que él mismo es inferior. En este juego de humanos el sometido se atribuye a sí mismo rasgos personales negativos: deshonestidad, simpleza, subnormalidad y fealdad, y al mismo tiempo atribuye a su sometedor los rasgos contrarios: honestidad, inteligencia y belleza.

En la gran variedad que presenta la sociedad humana, ¿quiénes pueden concretamente ser los actores de este drama?

– ¿Los hombres y las mujeres?

– ¿Los habitantes del mundo blanco y los aborígenes de otras regiones del mundo?

– ¿Los dueños de las empresas transnacionales y los trabajadores?

– ¿Los “puros” de sangre y los mestizos?

– ¿Los ricos y los pobres?

– ¿Los dueños de las pequeñas empresas y sus empleados?

– ¿Papá y mamá por un lado y los hijos por el otro?

– ¿El director de un pequeño grupo cualquiera y el resto del grupo?

He encontrado en un blog esta frase: “La opresión se manifiesta en los hechos más simples y cotidianos de la vida en sociedad, pero especialmente se expresa ante cualquier relación basada en el ejercicio de poder.” (http://argenisvenezuela.blogspot.com/2011/03/psicologia-del-oprimido.html).

Todos los casos citados y hay otros, corresponden a la psicología de opresores y oprimidos, y aunque no es lo mismo el predominio del varón sobre la mujer en las sociedades machistas, que el predominio que tiene el dueño de la transnacional sobre sus empleados, y que tampoco es lo mismo el predominio que tiene el hombre blanco sobre el negro (depende del país), ni el poseen los padres sobre sus hijos; aunque hay diferencias, en todos los casos las actitudes, creencias, ideas, sentimientos, suposiciones, tanto del vencedor como del vencido se resumen siempre de una manera: el vencedor es mejor que el perdedor.

El desprecio contra las mujeres en las sociedades machistas (parece que algunas que son menos machistas que otras) es una de las formas de relación opresor-oprimido. En opinión científica de Simone de Beavoir, el predominio del varón sobre la mujer ha existido desde la antigüedad. Pero ella misma es un momento muy importante en la historia de la emancipación femenina. La sociedad humana ha desarrollado de modo permanente y lo sigue haciendo: la naturaleza humana es su cultura, y la cultura humana se dirige hacia la igualdad.

 

Sara Diez

 

En este caso presentamos a una mujer mexicana: Sara Diez –de unos 40 años de edad en este momento-, que se casó pensando que ella misma cambiaría su manera de sentir y pensar para adaptar así su propia persona al autoritarismo que mostraba el hombre al que amaba, el que por entonces era su novio y que después se convirtió en su esposo. Sara cuenta a través de video -que se puede encontrar también en youtube: ‘Testimonio: Violencia económica y patrimonial’-, cómo fueron su noviazgo y matrimonio, y al fin el divorcio que ella decidió porque asumió que el comportamiento abusivo de él era insoportable. Lo particular de Sara Diez es que después de su decepción amorosa se convirtió en activista a favor de la emancipación femenina. Sara dice: “Empecé a escribir (…) a compartir mi experiencia (…) muchas mujeres de muchos países me escriben”.

Invitamos a los lectores que visiten los blogs de Sara: http://www.crisalidaunaesperanzaperenne.blogspot.com/ y http://www.crisalidaperenne.com/, además de otras publicaciones suyas y un muro en Facebook: ‘crisalidaperenne’. En ellos se puede encontrar mucha información, desde frases “que no te das cuenta” que son violentas y que ocultan que “es violencia lo que estás viviendo”, hasta videos acerca de casos extremos de violencia masculina, pasando por artículos acerca de cómo hacer que los hijos salgan de esa cultura de violencia. Algunos títulos:

  • ¡Atrévete… Transfórmate en una mujer segura en sólo 15 pasos!
  • Guía para la futura ex-esposa.
  • Amor no es violencia.
  • Prevención de noviazgos violentos (Ya te avisa y te da señales).
  • 11 primitivas reglas para ser una “esposa perfecta”.
  • Chistes sobre mujeres. ¿Misoginia disfrazada de humor?

logo crisálida

Sara incluye noticias de actualidad y una lista de películas recomendables y música.

Sara Diez es una mujer de carne y hueso como usted, querida, querido y amable lector de este blog de psicología, de carne y hueso como usted y yo.

(Nada más que hay que tomar en cuenta que la flecha de la violencia no siempre va contra la mujer, algunas veces va desde la mujer en contra del hombre. Vivimos en una cultura violenta, todavía.)

Termino presentando citas textuales de Simone de Beauvoir extraídas del internet:

“Toda opresión crea un estado de guerra”.

“Cuando un individuo se mantiene en situación de inferioridad, el hecho es que se vuelve inferior”.

“El esclavo que obedece escoge obedecer.”

“El problema de la mujer siempre ha sido un problema de hombres”.

“La naturaleza del hombre es malvada. Su bondad es cultura adquirida.”

“Mediante el trabajo ha sido como la mujer ha podido franquear la distancia que la separa del hombre. El trabajo es lo único que puede garantizarle una libertad completa”.

LA PERSONA MACHISTA TIENE MAL ALIENTO

          El Diccionario de la Real Academia Española se equivoca al definir el machismo como una “Actitud de prepotencia de los varones respecto de las mujeres”; no es actitud de los varones y nada más, sino una actitud de toda persona que siente, piensa y actúa como si los hombres fueran esencialmente superiores a las mujeres. Además, no es algo que los varones preparen con premeditada mala intención y no es algo que sea consecuencia totalmente natural; es cierto que a lo largo de la historia los jefes, emperadores, reyes y presidentes casi siempre han sido varones, pero no siempre ha sido así: sabemos que desde la Antigüedad ha habido reinas muy poderosas y otras mujeres guerreras y otras sabias.

schiavone linda          ¿Diríamos que el grandioso león es superior a la leona? ¿O que la ballena hembra (mayor en tamaño que el macho) es superior a la ballena macho? ¿O que la mantis religiosa y la viuda negra que se comen al macho después de recibir las células fertilizantes son más poderosas? Hay especies animales en que el macho es pequeño en comparación con la hembra, hay mujeres que son más inteligentes que la mayoría de los hombres, otras que son más grandes en talla, y al mismo tiempo hay hombres más miedosos que las mujeres, y más “complicados” sensibles y delicados que muchas mujeres. Hay tal variedad de mujeres y hombres que así podemos refutar la idea de que el machismo es un fenómeno determinado por la biología o la genética. Además, diferentes sociedades dan trato diferente a niñas y mujeres. En algunas culturas todavía se extirpan el clítoris y los labios mayores y menores de los genitales de las niñas y por otra parte se permite que hombres adultos se casen con niñas que no han completado su desarrollo físico ni emocional. ¿En nuestra sociedad daríamos a

104084_SCHIAVONE_170111  nuestra hija pequeña en matrimonio a un hombre de cuarenta o veinticinco años de edad? Seguramente que no lo admitiríamos y que estaríamos convencidos de que tal tradición cultural es salvaje y primitiva. Sin embargo, y pese a todo, tampoco nosotros estamos libres de ser observados: hay gente de otras sociedades que ve como primitiva nuestra manera de ocultar las realidades de la vida sexual a los niños y a las niñas.

          En fin: ¿cuál es la cultura más apropiada en cuanto al trato que debería darse a niñas y mujeres?

          Lo más importante de todo es que la discriminación se reproduce en sociedad, es cultural. El machismo lo reproducimos en los hogares de familia, en las escuelas, en los colegios, en las universidades y a través de los medios masivos de comunicación. La televisión expone mujeres maniquí como inevitablemente deseables y hay quienes dicen: “sí…, es cierto…, las mujeres somos más complicadas que los hombres por naturaleza”, y que recomiendan la telenovela de turno diciendo que es tierna y amorosa.

          El comportamiento machista de los hombres puede ser brutal o suave y oculto. Hay un acto, leve o sutil para la ley, pero que psicológicamente es violento: La mirada que “desviste” preferentemente a mujeres de condición social relativamente menor y a las jovencitas, mirada que es como si les dijéramos a ellas: “nos perteneces a los hombres y vamos a darte la función de satisfacernos”. Reírse de las mujeres a muchos hombres les parece parte del buen vivir, pero ¿y si fuera nuestra hija la mujer de la que se burlaran? ¿Verdaderamente son inofensivas las guasas sobre la inteligencia de las mujeres?

Sin duda que el maltrato hacia las mujeres por parte de ellos es lo más común en todo el mundo, pero el comportamiento machista de ellas -femichismo- es también frecuente, no podría ser de otra manera, porque el machismo, como cualquier costumbre socialmente promovida requiere del concurso de todos. No es infrecuente la mujer que se deja manipular por hombres abiertamente manipuladores, la que busca y prefiere a los hombres machotes, a aquellos que ya desde el noviazgo la maltratan. La mujer machista se enamora del hombre machista que la va a tiranizar, ella es machista. Hay mujeres que se estiman tan poco a sí mismas que, se diría, están convencidas de que el hombre es superior a la mujer. No es raro ver mujeres solteras que se ponen a órdenes de un hombre que tiene hijos con otra mujer a la que ha abandonado junto con sus hijos. No es difícil conocer mujeres que se dejan engatusar fácilmente por un hombre lisonjero, atento, detallista, al que cuantas más palabras “lindas” le escuchan decir más les parece que es el hombre perfecto para ellas. Y no digamos lo fácil que resulta escuchar a mujeres que denigran a otras: “es fea”, “¡qué manera de caminar que tiene!” “ésa prenda de vestir no le va bien”.

Los moretones son más frecuentes en los cuerpos femeninos, pero la violencia se alimenta de tradiciones, de “usos y costumbres”. La violencia del macho no puede existir sin respuestas de la mujer que admiten que ocurra.

Hombres y mujeres deberían defenderse del machismo. Hace daño porque es una tradición violenta cada vez menos admisible. El mundo y la sociedad cambian. ¿Cómo defendernos de la tradición machista que todos y cada uno de nosotros reproducimos? En mi opinión hay una sola manera de salir de la cultura del machismo, un camino: mejorar nuestro nivel de vida. Sin embargo, la educación es un bien que sólo puede adquirirse cuando las condiciones económicas son consistentes y políticamente sustentables. ¿Pero entretanto llega esa sociedad de ensueño, qué podemos hacer? En mi opinión, nada, o todo, según se vea.

La educación como política estatal debería ser la mayor empresa, la más grande y mimada.

Y la definición del diccionario debería parecerse a la de ‘racismo’: “Exacerbación del sentido de superioridad de los varones. / Doctrina basada en este sentimiento y que y motiva la subordinación de las personas de sexo femenino.”

Gabriel García Márquez anota: “Yo diría que el machismo, tanto en los hombres como en las mujeres, no es más que la usurpación del derecho ajeno. Así de simple”.

Mary Daly, filósofa feminista radical, académica, teóloga estadounidense, dice: “Si Dios es hombre, entonces el hombre es Dios. El patriarca divino castra a las mujeres todo el tiempo que se le permite vivir en la imaginación humana ”.

Simone de Beauvoir, filósofa francesa que fue y es más inteligente que muchos de los que llevamos eso que nos distingue, dice: “«El día que una mujer pueda no amar con su debilidad sino con su fuerza, no escapar de sí misma sino encontrarse, no humillarse sino afirmarse, ese día el amor será para ella, como para el hombre, fuente de vida y no un peligro mortal.»