¿Existe el racismo en Bolivia?

Hablar del racismo en Bolivia puede ser motivo de controversia aun quedándonos en lo conceptual y sin entrar en detalles. Podría haber, quizá, gente que diría que no existe el racismo. Algunas otras personas podrían mencionar el racismo de los primeros años de gobierno del MAS de Evo Morales, en los años 2006, 2007; cuando alguna turba campesina se atrevió a golpear a citadinos que transitaban vestidos de traje y corbata por inmediaciones de la plaza principal, la plaza en que se encuentran los palacios de gobierno y legislativo, en la ciudad de La Paz.

Pero esta discriminación, que evidentemente hubo en contra de quienes vestían de traje, si bien tiene indicadores de raza como motivo de discriminación, no tiene el sentido profundamente negativo del racismo que en Bolivia se refiere al color cobrizo de la piel, a la cultura y muchas veces al apellidos indígena, amazónico o altiplánico.

racismo maquillaje

Son los indígenas los que han sido discriminados en este sentido, se dice que por su raza, desde que se ha impuesto la colonia española sobre la población indígena de los tiempos en que gobernaban los Incas. Han pasado 500 años desde la llegada de los españoles, y desde entonces ha sido sojuzgada, materialmente, la gente nativa. El racismo es un sistema de discriminación que está extendido en este país, se distingue por menospreciar a los indígenas principalmente. El racismo es profundo en Bolivia, es determinante en la vida de muchas personas; es violento, es taxativo, y por eso puede ser muy dañino. He conocido a personas que por tener ese origen ha llevado una vida sufrida, dura, difícil. Sin duda que también, en algunos casos, por dificultades psicológicas en cierta medida autoimpuestas, pero sin duda este sistema de discriminación negativa existe y en plenitud.

En Bolivia, gran parte de la población tiene apellidos de origen indígena o tiene rasgos indígenas en el rostro, o tiene otros rasgos que pueden ser indicadores de ascendencia indígena, por ejemplo, la estatura, el color, los pómulos salientes, el cráneo oligocéfalo y quizá algunos otros más. Rasgos que se distinguen de modo fácil por parte de las personas que viven en este país, y que ponen en alerta, de modo inmediato, para evitar entrar en trato cercano con esas otras personas. Ocurre también lo contrario, que por tener rasgos de raza blanca, la persona sea tomada por clase alta o se le asignen virtudes que el racismo le asigna al individuo perteneciente a esa raza privilegiada por la sociedad; pero en este caso estamos refiriéndonos al racismo humillante.

El acto discriminatorio es generalmente realizado en dos estratos: 1. por gente de clase media en contra de los indígenas y, 2. por parte de gente de clase alta en contra de gente de clase media. Sin embargo, el racismo, como actitud que automenosprecia el valor de la persona, está generalizado. Quizá podría hablarse en este sentido de auto-estima baja generada, fundamentada, basada, en un sistema social que da energía al racismo. En otras palabras la gente de clase media tiene rasgos indígenas poco pronunciados, pero todos saben que los tienen, y aunque estas personas nieguen tener estos rasgos, llevan en el sub-consciente esa certitud, esa certeza de haber tenido ascendientes nativos, indígenas; en palabras sencillas: la gran mayoría de la gente boliviana sabe que tiene sangre indígena en sus venas.

El problema radica en el poco aprecio que tiene por sí mismo el individuo que se sabe portador de ese biotipo, de rasgos raciales nativos; el poco aprecio  por sí mismo está extendido en nuestro país, en capas sociales desde las que llamaríamos más bajas en términos de prestigio social hasta, en muchos casos, capas medias altas como de la gente que ha tenido éxito en el comercio o en la industria, pero que no ha dejado de llevar esos rasgos nativos, ya sea por el apellido o por los indicadores corporales.

El racismo es algo que en Bolivia se vive en un punto muy alto, todos los días, en las calles, en los restaurantes, dentro de los mismos hogares familiares, en los centros educativos, en todas partes, en el amor de pareja y hasta en el amor paterno y filial. El color de la piel nos empequeñece, el color de la piel nos acobarda, el color de la piel nos hace sentir inferiores.

La psicología en Bolivia, debe tener presente, siempre, al racismo; en psicoterapia por ejemplo, en el consultorio del psicoterapeuta boliviano, debería estar, este fenómeno social, siempre presente, porque las relaciones entre las personas están casi siempre teñidas de racismo, aunque estemos inclinados por negarlo.

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